lunes, 27 de agosto de 2012

Corneliando en la Carretera Volumen I. Bogotá-Tenjo (La punta).

Mapa e indicaciones Bogotá- Tenjo




Ruta: Bogotá (Calle 72 con Caracas, carrera 24, Salida por la 80, desvío por Siberia) >Tenjo > La punta.
Distancia: 42 Kilómetros.
Tiempo aproximado: 3 horas y media, parando a tomar fotos y a comer sannncochito ñññm ;{D
Terreno: Casi todo el tiempo plano, se llega sin cambios perfectamente.
Recomendaciones: 
+Tomar la cicloruta de la 80 es seguro, hay un espacio    aceptable sobre la carretera después del puente por donde se puede transitar en la bici, sin riesgo.
+No es muy buena idea hacer este recorrido en la noche, después de Siberia hay muchos huecos y la vía es angosta y oscura, los perros además son "malagentes" después de cierta hora por ese lado.
+El cruce de Siberia hacia Tenjo hay que hacerlo con precaución.
+Bloqueador solar 70 o 100


En la foto, 
María Antonieta de las Nieves, 
 la primera bici que restauré, 
                                        me ha acompañado  por 
                                          toda Bogotá y varias carreteras
                   durante años. La abuela de 
todas las Bicis Cornelia.















La Primera corneliada en la carretera

Jueves, 4 pm, estoy sentado en la oficina diseñando y pensando que sería bueno inventar una excusa para salir a pasear por la Sabana de Bogotá en mi panadera, recordar tiempos de plan familiar noventero, cuando subía la bici de cross al carro y salíamos con mi familia a pasear, alrededor de Bogotá, ver vaquitas, perros, pasto, merengón de "Renó cuatro", oblea de arequipe, comprar artesanías y cachivaches para el hogar y porsupuesto, pedalear!.... 


Casualmente, mientras pensaba en eso, unos amigos me llamaron para invitarme a Tenjo, sólo tendría que darles unos 15mil para la gasolina y nos iríamos en carro, a lo que agradecido respondí que no, pues esta era la ocasión perfecta para sacar a María Antonieta (mi panadera azul) a dar una vueltica a las afueras de la ciudad, además, no soy radical con las ideas, pero montar en carro o en bus, me da mucha mamera.

Después de una semana bien movida en la Tienda Cornelia y varios meses de no rodar en María Antonieta, empaqué unas cobijas, agua, herramientas, chaqueta, bloqueador, casco, botiquín, linterna y gafas y comencé a pedalear por la cicloruta de la 80 a todo vapor hacia lo que sería un fin de semana de merecido descanso, lejos del acelerado ritmo, las altísimas paredes de concreto y ladrillos y el denso gris del ambiente capitalino.

En media hora, velozmente sobrepasé filas de carros y buses que funcionan como inmensos hornos sancochando familias enteras con cara de desespero, para llegar al puente de Guadua que marca la salida de Bogotá. Yo mordía mi bon ice, el viento me liberaba del sofocante y anaranjado calor de Sábado de la Bogotá del siglo XXI, sonaba la canción Café tacuba, trópico de Cáncer en mi mp3, y me detuve en un punto donde se divisa un paisaje, que otrora traía aire fresco, colores puros para la vista, terrenos fértiles, granjas, cultivos, graneros, galpones de gallinas, bosques y humedales, con olor a tierra, madera y algo de caca de vaca; convertido ahora en una enorme ciudadela industrial donde miles de camiones descargan mercancía y toneladas de Co2, eternas filas de coloridas banderas adornan los linderos de los lotes, mientras enormes grúas y retroexcavadoras anuncian la llegada del "progreso"!!!, sin que a nadie se le haya preguntado, han decidido que los Bogotanos tengamos una nueva Sabana, seca y tapizada en adoquines y concreto con olor a ACPM y gasolina corriente en constante combustión...

     
Agosto 2012, Vista desde el puente de Guadua, costado sur, se puede ver cómo el terreno verde es reemplazado por "progreso"


    Agosto 2012, Conjunto de edificios construido en una zona de alta humedad y vejetación.
...Después de superar mi guayabo moral y 45 minutos de rodar por la expandida ciudad, llegué al cruce de Siberia, donde está la Terpel, tomé con cuidado el desvío hacia Tenjo y comenzó el rally en panadera,  pues los primeros Kilómetros de esta vía están en muy mal estado, llenos de barro, huecos y charcos, pero  mucha emoción bicicletera que no cambio por nada, (afortunadamente llevé la bici con guardabarros ´:{D).

Aunque con algunas manchas de progreso, el panorama fué mejorando, empecé a sentir el olor a campo que tanto extrañé y aunque aún brillante, el sol empezó a bajar suavemente, la tarde empezó a ponerse anaranjada, mis cachetes rojos, las nubes empezaron a hacer figuras, y finalmente saboreé la libertad que inspira el campo, me quité la chaqueta y saqué la cámara, observé, respiré y atrapé unos instantes de la carretera, el pueblo, la bici, la comida, el campo, el campesino y la naturaleza.
esos instantes los comparto a través de este blog, para que muchos se atrevan a viajar en sus bicis, con todo el equipo y la precaución necesarios es seguro, barato y muy, pero muy divertido, no hay que tener el físico de Lucho Herrera, pero si la actitud 
;{D  DS.





En el camino hay bastantes restaurantes "campestres", para escojerr, este muñeco era de uno de ellos, se veía rico pero ahí no fué donde paré por mi sancocho ;{D

  

Bicicletas de diferentes estilos ruedan por este pueblo, entre esos un gran ejemplar de creatividad: una bicicleta de carga con lo mejor de la tecnología criolla, cómoda, práctica y muy excéntrica, surtiendo las frías en las tiendas del pueblo, incluyendo la del Gomelito, 
este tipo de colombianadas.... lo máximo.



Cafetería "El Gomelito"....



La Panadera siempre la reina los campos Cundiboyacenses, ésta es una Monark que aunque tiene sus achaques, camina derechito con su campesino Jinete por las trochas de Tenjo.  


Mi María Antonieta de las nieves, fiel compañera de recorridos interminables, senderos claros, oscuros, con sol con lluvia, dulces, amargos, agrios, en las buenas y en las malas, 
siempre ahí  queeee nave! .  


Los animales y la Vegetación que cuando era pequeño veía en cedritos, cuando era un barrio casi rural en los ochentas, con moritas, copetones, vacas, pavos, picaflores, mucho pasto y pocos edificios había.





Después de mi pedaleada, me recibe mi trofeo, una sopa mejicana que prepararon en la finquita donde me invitaron ala, que cosa tan buena!.







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